martes, 30 de marzo de 2010

HARUKI MURAKAMI






En "What I talk about when I talk
about running" ("De qué hablo
cuando hablo de correr") uno de
los grandes literatos contemporáneos se
decide a trazar una biografía como corredor
que acaba explicando su carrera
literaria y su filosofía vital. Sin duda,
uno de los grandes títulos de los últimos
tiempos y, desde luego, uno de los
mejores libros sobre el atletismo popular
que jamás se hayan escrito.
Escritor corredor
Puede que el japonés Haruki Murakami
no sea el único escritor conocido
que corre, pero desde luego es el primero
que ha editado sus memorias como
corredor.
Murakami es uno de los novelistas
más relevantes de la literatura contemporánea
y, de unos años a esta parte, se
ha convertido en uno de los nombres
recurrentes en las “quinielas” de cada
nueva edición del Nobel de Literatura.
Aunque lleva un cuarto de siglo escribiendo,
en nuestro
país se hizo muy
popular hace unos
años con la esperada
edición de "Norwegian
Wood", titulado
aquí "Tokio
Blues", un éxito que
revalidó con "Kafka
en la orilla" y "Sauce
ciego, mujer dormida"
(en estos días
se edita en España
un nuevo título,
"After Dark").
Si un día decidiera
participar, como
lo ha hecho en muchas
otras partes del mundo, en cualquiera
de nuestros maratones abiertos a
corredores populares, casi nadie le reconocería.
EL ESCRITOR CANDIDATO AL
NOBEL HARUKI MURAKAMI HA
ESCRITO DE UNA FORMA
FORMIDABLE SOBRE EL
CORREDOR POPULAR.
Haruki Murakami
Memorias de un escritor,
recuerdos de un corredor
POR DARÍO VICO
Los corredores aficionados a la lectura estamos de enhorabuena.
Uno de los mejores libros de 2008, obra
del escritor japonés candidato al Nobel, Haruki Murakami,
habla sobre el corredor.
PORTADA DE "WHAT I TALK
ABOUT WHEN I TALK ABOUT
RUNNING" ("DE QUÉ HABLO
CUANDO HABLO DE
CORRER").
O P I N I Ó N
54 | NOVIEMBRE 08 |
En el prefacio al libro, Murakami recuerda
una frase que escuchó a un corredor
de élite: "El dolor es inevitable, el
sufrimiento es opcional". Dice que cuando
la escuchó sintió cómo le definía a sí
mismo, desde que un día de 1982, con
33 años, cerró el club de jazz que regentaba
para comenzar una arriesgada carrera
como escritor, y cómo pocos días
después decidió empezar a correr para
compensar el excesivo sedentarismo que
su nueva ocupación le iba a suponer.
Meses después, realizando un reportaje
en Grecia, decidió recorrer la distancia
que separaba Atenas de la localidad de
Marathon para saborear lo que sintió Filípides,
y que aquel tortuoso camino, bajo
un sol abrasador, le convirtió en un
corredor para siempre.
Aquel improvisado maratón sin acompañantes,
salvando los coches que circuque
transcurrió en sus últimos meses de
entrenamiento para el Maratón de Nueva
York de 2005. Si a alguien le pica la
curiosidad antes de leer el libro, efectivamente
lo corrió y acabó en el puesto
11.282, con un tiempo de 4h12'17", lo
que no está mal para su categoría –cuando
participó tenía 56 años y fue el 343
de su edad, actualmente tiene 59–, aunque
eso es realmente lo de menos.
El escritor lleva un cuarto de siglo corriendo
y su mejor marca en la distancia
–tres horas y media– quedó varada en
sus últimos cuarenta. Ha corrido una
veintena larga de maratones en todo el
mundo, pero todos ellos como un corredor
cualquiera y ha ido asumiendo
su declive como corredor como algo
inevitable y hasta apetecible, ya que afirma
haberle permitido conocerse mejor
como persona.
corredor del montón y, de hecho, en
una de las páginas del libro confiesa
que, como atleta y como escritor, se
considera más "un caballo de carga que
uno de carreras". Es, además, un corredor
solitario y silencioso, al que no le
gusta dar muchas entrevistas ni dejarse
retratar cuando disfruta de su actividad
predilecta, porque teme que eso le impida
practicarla con la tranquilidad y anonimato
que desea…
El dolor es inevitable,
el sufrimiento es opcional
A muchos les sorprendió, por tales
motivos, que Murakami decidiera basar
sus “memorias” como corredor (y en el
fondo escritor y persona, ya que asume
que le cuesta mucho desvincular las tres
facetas de su personalidad) en el periodo

Hoy, Murakami confiesa entrenar una
media de sesenta kilómetros a la semana,
repartidos en seis días, salvo cuando
el trabajo aprieta en exceso, y a un ritmo
de seis minutos el kilómetro, que mantiene
en competición. Alterna sus maratones
con algunas pruebas de triatlón,
pero sigue siendo fiel a la actividad que
más placer le produce: correr. Casi siempre
en solitario, escuchando su música
favorita –la banda californiana de los sesenta
Lovin Spoonful, por ejemplo– y
con predilección por los caminos empinados,
donde dice sentirse a gusto incluso
cuando la respiración se convierte en
un proceso complicado.
No quiere dar lecciones de corredor y,
de hecho, el libro es parco en descripciones
excesivamente técnicas; ni tampoco
de literatura, pese a que constantemente
interrelaciona ambas disciplinas.
Si alguno de sus lectores busca la génesis
de alguno de sus escritos más famosos
en sus numerosas carreras o entrenamientos,
él lo desmiente. Una de
las cosas que más le atrae de correr es la
posibilidad de desprenderse de la mayoría
de sus pensamientos cotidianos y sumergirse
en una especie de vacío en el
que poder dejarse llevar, simplemente,
por sus piernas.
Algo más que un
libro para corredores
"De qué hablo cuando hablo de correr"
es uno de los mejores libros que he
leído, tanto sobre la trayectoria vital de
un hombre, como sobre su carrera como
escritor. Desde luego, sobre la práctica,
el arte o la filosofía de correr… Sin embargo,
no está concebido como nada de
eso. Da la impresión de que Murakami
simplemente ha decidido dejar hablar a
sus motivaciones y compartirlas con
otros corredores, con un estilo claro,
sencillo y pese a todo muy elaborado.
Quien no lea habitualmente y haya escuchado
que el japonés es un escritor algo
denso y de verbo ralentizado no debe temer
enfrentarse a un libro de menos de
200 páginas que además fluyen de una
manera casi natural ante la vista. Murakami
organiza su relato de una manera
cronológica, relatando sus progresos en
el entrenamiento desde el verano previo
al Maratón de Nueva York de 2005, y
con esa pauta como base, por arte de
una deliciosa digresión, van apareciendo
retazos de sus pensamientos, su vida, su
filosofía, sus recuerdos… Unas veces
son meras impresiones, otras datos, en la
mayoría de casos lo objetivo y lo subjetivo,
lo personal y lo exógeno se entremezclan
para crear algo delicioso, uno
de los mejores relatos del año y desde
luego un excelente regalo literario para
cualquier corredor.
En el fondo, Murakami no ha hecho
otra cosa que sintetizar en palabras esa
búsqueda del vacío que asegura buscar
cuando está corriendo, para poblarlo
con todo este arsenal literario antes
mentado.
Es un magnífico ejercicio leer alguno
de sus capítulos antes de marcharse al
entrenamiento diario. Uno se da cuenta
de cosas sobre sí mismo, sobre lo que está
haciendo y especialmente sobre por
qué lo está haciendo. Antes, quizás no
hubiera reparado en ello.
Al fin y al cabo, Murakami, un corredor
silencioso, que nunca habla con
otros corredores mientras entrena o participa
en alguna carrera, ha sentido la necesidad
de hacerlo, de compartir a ritmo
de trote todo lo que siente, todo lo que
ha vivido a lo largo de un cuarto de siglo
como atleta popular. El silencioso japones
se nos ha pegado a nuestra estela, en
esos momentos de un maratón en el que
todos necesitamos algo de compañía para
olvidarnos de lo que nos cuesta respirar
o mover las piermas, y nos ha dado
conversación, antes de desvanecerse otra
vez en el pelotón. Gracias, Haruki.
¿No quieres caldo? Toma dos tazas. Este mes los corredores populares no sólo tenemos una
cita en las librerías, con el citado volumen de Murakami (y, también hay que recordarlo, con
la preciosa reedición en tapa dura del clásico de Allan Sillitoe "La soledad del corredor de
fondo", después de un tiempo fuera de circulación, por la pequeña editorial El tercer hombre,
que aprovechamos para recomendar) sino también con la taquilla cinematográfica. Con varios
meses de retraso sobre su estreno internacional se lanza en nuestro país "El corredor de
fondo", un título que no es tan ajustado como el original "Run, Fat Boy, Run" algo así como
"Corre, gordito", una comedia romántica que posiblemente nos pasaría desapercibida, si no
fuera porque narra las andanzas de un aspirante a corredor popular.
El cómico Simon Pegg interpreta a un tipo bastante desastroso, pero en el fondo también
bastante infeliz, que por recuperar a su novia, a la que dejó plantada años atrás, sería capaz
de cualquier cosa. ¿Incluso de correr el Maratón de Londres? Por qué no. Si el nuevo novio
de su amada, el típico Mr. Perfecto, es capaz de hacerlo, él también puede. Al fin y al cabo
no debe ser tan difícil, ¿verdad?
Cualquiera que haya sido un corredor principiante se verá reflejado –quizás en exceso, pero
reflejado– en alguno de los berenjenales en los que se mete el protagonista, entre ellos mi favorito,
cómo deshacerse de una ampolla en el pie del tamaño de una ciruela… En el fondo es
una comedia inofensiva, pero nos ayudará a tomarnos nuestro deporte favorito con un poco
más de humor.

Extraido de Corricolari.
JT.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

Murakami pone en jaque esa vieja discrepancia entre deporte e intelecto. En el fondo el ser humano es mucha cosas: intelectual, deportista, padre, hermano...en cada momento asume una de esas identidades que sobresale de las demás.

Me habían recomendado este escritor pero ahora creo que lo leeré.

Saludos. Agustín

JAUME TERES Y XESC TERES dijo...

Agus , tu si que eres camaleonico , tocas de todo, ahi esta para mi uno de los secretos de la vida , en la diversidad está el placer.

JT.

Anónimo dijo...

Bueno, sí tienes razón me gusta diversificarme, eso si discretamente como Murakami. Ahora, gracias a vostros, a Paco Robles y algunos "locos" más me ha dado por el ultrafondo, correr y bici, pero aquí en diversidad vosotros os lleváis la palma. Os admiro de verdad. Espero algún día poder charlar con vosotros brothers.

+ Saludos.

inma dijo...

Os hes leido hablar de MURAKAMI, después de está presentación tan excepcional ( como escribes ). Lo voy a leer.

saludos campeon

DANI DELGADO dijo...

Interessant......Avui el buscare per llegir-lo.Gracies companys.Les imatges de la Costa Brava impressionants,parlen per si soles!

Nacho Cembellín dijo...

De Murakami leí hace unos meses El pájaro que da cuerda al mundo y tengo pendiente este libro y Tokio Blues.

Saludos amigos.

Atalanta dijo...

Me encantó "Tokio Blues". Estoy deseando meterme con éste. Un tipo curioso

Anónimo dijo...

¡Sorprendente! De un miradita al apagar la tele en CNN en español la cita del nombre, Haruki Murakami. De ahí a la Wikipedia y enlace tras enlace a estos comentarios que he disfrutado por la temática literaria y de una bastante limitada propia mentalidad de corredora aficionada en una alta juventud madura a los 35 largos y que no pasó más allá de una maratón de vacaciones de verano reciente embarazada a los 37.Intuí y apenas supe de qué hablan tan naturalmente y con oficio. Con intención medio firme de publicar un cuento escrito antes de los noventis para mi esposo y tres hijos, todavía gozosa y deslumbrada de la experiencia de la maternidad y de los primeros años de sus "niñeces". Con un pie en la 37a. Feria Internacional del Libro,el sábado...estas líneas literarias sirven de atrapante sugerencia. GraciaS por el comentario al que llego un par de años después de escrito y a esto que podría llamar casi espirituales coincidencias resilientes.egpaa2011