miércoles, 1 de septiembre de 2010

LAURENT FIGNON


"No tengo ganas de morir, pero no tengo miedo. No soy especialmente valiente, ni tampoco miedoso, ni tampoco en absoluto religioso. He sido joven y despreocupado y ha sido maravilloso. Por eso no tengo miedo a morir. Si esto se acaba enseguida no lo lamentaría en exceso. Ha sido una buena vida". Esas fueron las palabras de Laurent Fignon cuando conoció que tenía cáncer de páncreas.
Una de las imágenes que más perduró en el tiempo referente a su figura fue el escupitajo que le lanzó a una cámara de Televisión Española que intentó entrevistarle después de perder el Tour de Francia de 1989 por ocho segundos de diferencia con Greg Lemond. Es una más de las anécdotas que han jalonado la vida de Laurent Fignon, que este martes, 31 de agosto, fallecía en París víctima del cáncer que le detectaron en 2009, a los 50 años de edad. Fignon intentó continuar con su vida habitual. Retransmitió el Tour de 2009 para la televisión francesa. Los días de descanso los aprovechaba para recibir quimioterapia. Viajaba a París en avión o tren. También en 2010 cubrió el Tour, pero su situación había cambiado. Su voz parecía gutural. Apenas se le entendía, lo que no le impidió seguir la mayor parte de la carrera que le lanzó a la fama y que ganó en dos ocasiones (1983 y 1984). Los planes eran que él cubriese sólo las etapas más importantes y Laurent Jalabert le sustituyese en el resto.
Hizo más de las que debía sabiendo que era la última vez que iba a ver unas carreteras que le encumbraron a la gloria. A mediados del año 2009, en una emisión de radio de Europa 1, explicó: "Mi cáncer es un cáncer avanzado. No sé el tiempo que me queda por vivir. Tampoco sé lo que va a pasar. Soy optimista. Me voy a batir para intentar ganar este combate". En enero de este año, en una entrevista concedida a Paris-Match, afirmaba: "No quiero morir a los 50 años". Antes de comenzar el Tour, también en Europa 1, explicaba: "Tengo la voz aflautada a causa de un tumor que me ha afectado a una cuerda vocal que no va bien y que cada cierto tiempo me molesta. Mi cáncer no mejora mucho".
Arrogante y muy directo al hablar
Volvió a decir que su cáncer tendría que ver como mucho un 5% con el dopaje. Cuando explicó que tenía cáncer, dijo: "Es imposible decir si el dopaje ha podido afectarme o no. Los médicos dicen que no. Les he explicado con todo lujo de detalles lo que he hecho en mi carrera. En mi época todo el mundo hacía lo mismo, como hoy en día todo el mundo hace lo mismo". "El cáncer digestivo es un problema de nutrición y los productos dopantes que yo ingerí eran por vía intramuscular. Si todos los ciclistas que se han dopado acaban con cáncer, todos estarían enfermos", comentó sobre su enfermedad. Esas declaraciones le granjearon la inquina de buena parte del pelotón mundial.
Tampoco fue un ciclista querido en su época en activo. Arrogante, muy directo al hablar, Laurent Fignon fue un producto como corredor de la factoría de Cyrile Guimard, el hombre que masacró el ciclismo mundial a comienzos de los años 80 con el equipo Renault. Fignon parecía destinado a conseguir más triunfos en el Tour, pero una lesión de rodilla trastocó sus planes. Cuando dejó la bicicleta continuó vinculado a su deporte. Compró la París-Niza, que acabó vendiendo a los organizadores del Tour, ASO. También organizó la París-Corrèze. Tiene un centro de entrenamiento con su nombre en la localidad francesa de Bagnéres de Bigorre.
La parte final de su vida quedó marcada por la publicación de un libro, "Nous Etions Jeunes y Insouciants" ("Éramos jóvenes e inconscientes"). El 11 de junio de 2009 realizó un avance de algunas de las cosas que comentaba en el libro y fue donde dio a conocer que le habían diagnosticado un cáncer intestinal en estado avanzado, en fase de metástasis que se le había extendido hasta el páncreas. Tanto el propio Fignon como los médicos que le atendían dijeron que ese cáncer no estaba relacionado con la ingesta de productos dopantes.
Cocaína "de los colombianos"
En el libro, entre otras perlas, Fignon dice: "En la Vuelta a España consumíamos cocaína que les comprábamos a los corredores colombianos. La traían a Europa en los tubos de las bicicletas". También afirma que él usaba corticoides y cortisona, pero que no probó la EPO. Según sus propias palabras se la ofrecieron cuando corría en el equipo Gatorade.
Cuenta que en la Vuelta a España de 1986 no fue podio final porque estaba harto de España... Lo que no dijo es que en aquella carrera, él y Alain Bondue perdieron mucho tiempo por las noches con dos azafatas, algo impensable en el Tour. Dejó más que claro en su libro que todos los corredores de los años 80 y 90 recurrieron al dopaje para andar en bicicleta.
Fignon corrió como profesional entre 1982 y 1993. Cuando llegó a la máxima categoría del ciclismo sumaba ya cincuenta triunfos como aficionado. Ha sido uno de los contados casos en la historia que ganó el Tour de Francia la misma temporada que debutó en la carrera, con 22 años. Ha sido el ciclista más joven en ganar el Tour desde 1933. En el Tour de 1984 consiguió cinco victorias de etapas y la general final.
Le lesión de rodilla que hemos comentado antes le marcó el resto de su carrera. En 1985 no corrió el Tour por dicha lesión. No finalizó las ediciones de 1986 y 1988. En 1989 aparecerían Greg Lemond y sus fatídicos ocho segundos. También consiguió ganar una Milán-San Remo y el Giro de Italia de 1989. La sombra del dopaje también cayó sobre él. Dio positivo con anfetaminas en 1987, después del G. P. Walloniam, y en 1989, después del Gran Premio Eindhoven. Descanse en paz.

Texto extraido del Diario Vasco.

Xesc Terés.

2 comentarios:

virginia dijo...

Su personalidad...su caracter...me hicieron por primera y unica vez seguir un deporte (siempre y cuando el participase).LO siento.

JAUME TERES Y XESC TERES dijo...

Bueno vivio intensamente y de acuerdo a su manera de entender la vida, siempre, siempre, pero ahora más que nunca Carpe Diem.